El proceso constructivo es muy semejante al de los nichos, aunque en
este caso no existe cámara al no ser necesaria porque las características de estos
enterramientos no lo requieren al no producirse en ellos procesos putrefactorios.
Sobre cimentación corrida en dos fajas se dispone de muro de alzado adaptado a la
topografía del terreno para dejar elevada la primera fila de osarios.
Estos quedan conformados con piezas peine, horizontales, abiertas por ambas caras y con
tabique central de separación. De esta forma cada pieza, al adosarla y superponerla, con
otra igual a ella da lugar a diez enterramientos, cinco por cada cara.
Las cubiertas son prefabricadas, monolíticas, y producen el cierre como una tapa de la
fila superior de osarios.
El conjunto se remata arquitectónicamente con dos paneles ornamentales en hormigón
decorativo, tratado al chorro de arena, semejante al de los nichos.
Se pueden construir las mismas variantes que en los nichos.